LA HISTORIA DE UNA MUERTE POR UNA MIERDA: Heidi, Pedro, Clara y el niño chino “gafas pasta” que comía gatos.

Clarita y Pedro iban andando por el monte junto las cabras a jugar a los médicos, ella tenía esperanzas de curar su enfermedad en las piernas gracias a un orgasmo. Heidi en aquel momento estaba en casa de su abuelo sujetándole la barba para que no se manchase mientras vomitaba por exceso de ron.

-Venga Pedro me bajo las bragas y me tocas el chichi con esas manos de cabrero- dijo Clara mientras se quitaba el camisón de abuela de los años 20.

Pedro se acercó a ella y le dijo:

-Pe, pe, pero ¿No tengo que dar un beso antes o algo? Yo con las cabras hago eso.

-¿Qué haces con las cabras?- decía Clarita enfadada- Hijo de puta degenerado, no hace falta que me des besos ni nada, dame un poco de wisky y verás que pronto me pongo a tono.

Pedro empezó a hacer estiramientos con la mano para que no le diese ningún tirón, pero de repente cuando se dirigía a darle placer sexual a Clarita, miró al cielo con la boca abierta, le cagó un palomo en ella y murió ahogado.

– ¡Qué cabrón!- dijo Clarita pegando puñetazos en el suelo- Siempre me pasa lo mismo, mmm excepto por aquél novio que tuve al que le cagó una cigüeña.

Clara, la mujer paralítica de cintura para abajo estaba desnuda encima de un monte rodeada de cabras y al lado de un hombre muerto lleno de mierda de palomo en la zona de la boca. Estaba desesperada y no sabía que hacer, en aquel momento empezó a divisar una figura extraña a lo lejos que se iba acercando, era Heidi.

-¡Heidi, Heidi! – Gritaba Clarita desde lo alto del monte.

Heidi se acercó a Clarita y ella le estuvo explicando todo lo ocurrido anteriormente.

-¿Tú no sabías que soy lesbiana?- decía Heidi mientras se quitaba la ropa- Tranquila que yo te voy hacer multiorgásmica en un momento.

Años más tarde Clara, Heidi y el Abuelito, con ansias de bigamia, se pasaron al Islam se casaron y adoptaron un niño chino con gafas de pasta. Fueron felices y comieron perdices, menos el chino, él comió gatos.

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Acerca de Yo escribí esto

Nací en el seno de una familia aristócrata, más tarde me echaron cuando comencé a hablar, me dijeron: - a decir gilipolleces a otra parte
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